En mi último artículo exploré que "el significado no está determinado por una situación, sino por el significado que le atribuimosala situación."Luego comencé a considerar algunas nuevas perspectivas sobre cómo esto puede manifestarse en el proceso de arrancarse de los alrededores conocidos y mudarse al otro lado del mundo.
Por qué nos mudamos a una tierra extranjera usualmente se explora desde ángulos que incluyen lo práctico, financiero, político y emocional. Sin embargo, la creación de significado fundamental no se discute con tanta frecuencia en relación a este tema, cuando de hecho está en la base de nuestra existencia humana. En este artículo, destaco cómo interpretamos los eventos de acuerdo a un sistema más profundo, una lógica subconsciente que crea significados muy únicos a partir de las experiencias de vida, incluyendo una mudanza a tierra extranjera.
¿Por qué la gente de Norteamérica, por ejemplo, toma la enorme decisión de mudarse a Ecuador? En su libro recientemente publicado, "Relocating to Ecuador – Eyes Wide Open: Quick Reading Bulleted Do's and Don'ts That the Author Wishes Had Been Available to Clarify Things before His Own Move to Cuenca", el compañeroextranjeroTerry Dean Roberts clasifica a los inmigrantes estadounidenses y canadienses a Ecuador por sus motivos de la siguiente manera:
Los que se tienen que mudar
Los que quieren mudarse
Vagabundos
Escapistas
Los tipos que buscan nuevas aventuras
Escapistas culturales/políticos
Los empresarios liberados por internet
Los despistados
Sin entrar en las definiciones de Terry Roberts – que son muy válidas y su libro entero vale la pena revisar – usaré sin embargo sus palabras clave para ilustrar cómo cualquier razón consciente para mudarse a una tierra nueva también puede:
Esconder razones inconscientes
Convertirse en una versión positiva de sí misma
La mayoría de las personas toman decisiones que cambian la vida con solo una comprensión parcial, en el mejor de los casos, de que todos (inconscientemente) estamos tratando de cumplir nuestras más profundas "misiones" personales, ancestrales, religiosas o culturales. Ya sea que lo sepamos o no, esto nos hace decidir dónde nuestra energía (física, mental, psicológica, emocional, etc.) merece ser invertida y por qué.
En Cuenca, varias personas en mi círculo (incluyéndome a mí) compartimos el sentimiento de un llamado espiritual como una de nuestras motivaciones principales para estar acá. Lo que esto significa para cada uno de nosotros ciertamente puede variar mucho, pero tenemos esto en común. Al mismo tiempo, todos excepto los estrictamenteque se tienen que mudar(como adolescente fui medio arrastrada de Argentina a Canadá por mis padres, así que comprendo el sentimiento de "tener que" también) compartimos el sentido de agencia que viene de tomar una decisión... o al menospensarque uno está tomando una decisión completamente consciente.
Pero ¿cuánto realmente sabemos sobre nuestros motivos muy profundos? Una de mis clientes jóvenes estadounidenses vino a Ecuador buscando una aventura corta... y terminó casándose con un cuencano. Ahora está acá para quedarse. Mientras la apoyé durante algunas exploraciones internas (cerrando brechas culturales entre muchas otras cosas) ella llegó a verse a sí misma como una escapista cultural mucho más de lo que jamás se había pensado antes. La realización llegó porque, conforme se adaptaba a la cultura latinoamericana, su nivel de apreciación por un estilo de vida menos orientado al consumo, un ritmo más lento, y especialmente por los lazos familiares cercanos, había crecido más allá de sus expectativas iniciales. Eventualmente se dio cuenta de la profundidad de la soledad y desconexión que había sentido al crecer y se percató de que su decisión de casarse en Ecuador había sido casi tanto sobre conseguir una familia instantánea (hermanos, hermanas, padres adoptivos – es decir, concuños – que fueron cálidos y cariñosos) como lo había sido sobre su nuevo marido. En fin, ella fue feliz, aunque un poco sorprendida por sus perspectivas sobre la lógica interna que la hizo "enamorarse" de toda una familia. ¡Saber esto le permitió disfrutar su vida más conscientemente, dándole perspectiva emocional en cada una de sus relaciones! Veamos otro ejemplo: el mío. Como un verdadero cruce entre los tipos que quieren mudarse, buscando nuevas aventuras, y escapistas culturales/políticos, pensé que sabía todas las razones para dejar atrás 30 años de Canadá por una vida en Ecuador. Es decir, hasta el humilde momento de revelación. Un día, después de una fructífera "sesión" de auto-observación, me di cuenta de que había un motivo que nunca había visto antes.
En efecto, siendo la cuarta generación de inmigrantes de primera generación de todo el planeta, había estado cargando algunos sentimientos sin resolver relacionados con dejar mundos enteros atrás (personas, lugares, tierra, cultura). En el núcleo creador de significado de mi psique, esos mundos todavía nos necesitaban (es decir, a mí misma y a mis antepasados inmigrantes), y yo era la indicada para responder. En otras palabras, debajo de todas las buenas razones para volver a América Latina había una misión subconsciente aún más profunda de compensar, restaurar, corregir y sanar pérdidas multigeneracionales. Algunas eran mis propias pérdidas, otras eran heredadas y se remontaban a eones. Al volver a mis raíces, mi subconsciente sintió que podía enmendar todo para toda la línea ancestral. Integrar esta verdad ha proporcionado una libertad inesperada. Al entender qué me impulsa puedo estar aún más presente para mí misma, mis seres queridos y mis clientes, participando (o no) en mi vida con mayor poder de elección.
Los ejemplos anteriores muestran cómo funciona la mente subconsciente: a través del significado y los símbolos. Es así como los eventos se convierten en símbolos, los símbolos tienen poder mágico, y la magia transforma nuestras vidas, para bien o para mal. De hecho, nuestras creencias (a menudo representadas por un símbolo – como una reubicación importante), pueden hacernos completos o destrozarnos. Depende de las bendiciones o las maldiciones codificadas en las fibras del significado.
Cuando se trata de entender quiénes somos, nuestras verdaderas razones para venir a esta tierra son muy importantes para que las sepamos. Si naciste lejos, acá hay algunas preguntas para ayudarte a cavar un poco más profundo en las profundidades de tu alma:
¿Qué te decís que son tus razones para haberte mudado/estar mudándote a Ecuador?
¿Cuáles podrían ser tus razones subyacentes o subconscientes para mudarte a Ecuador?
¿Qué dicen tus actitudes y comportamientos sobre cómo te ves a vos mismo, tu vida, y tu país adoptado? Notá tu diálogo interno, comentarios y conclusiones habituales.
¿Apreciás tu nuevo país o lo resentís?
¿Es Ecuador un lugar de refugio para vos? ¿Por qué? ¿Cómo?
¿Hay una necesidad de replantear tu visión de vos mismo en esta nueva vida que has elegido?
¿Cómo pueden tus razones conocidas convertirse en versiones más positivas, que den vida a sí mismas?
¿Qué acciones restauradoras (en palabra, pensamiento u obra) necesitás hacer por vos mismo u otros, presentes o lejanos, para atar los cabos emocionales sueltos?
Como dice el Maestro Tae Yun Kim, "El auto-descubrimiento es aprender a vivir libre." En el momento en que descubrimos el significado más profundo que hemos dado a un pensamiento, una palabra, o un evento (posiblemente hace décadas), ¡poof! Un genio más embustero en nuestro subconsciente se relaja, o desaparece completamente. La vida comienza y termina con nuestro significado más profundo y más individual. Cuanto más conscientes seamos de lo que creemos en lo profundo, más podemos elegir nuestro camino en la vida, hacia cumplir nuestros objetivos. Y ya sea tomando decisiones en relaciones o decisiones sobre qué país para vivir, esto aplica más allá de cualquier cosa que la mayoría de las personas hayan sido enseñadas o consideradas antes. La buena noticia es que, en palabras de Gail Sheehy, "los deleites del auto-descubrimiento siempre están disponibles." Digo que un viaje más consciente de auto-determinación auténtica ciertamente vale la pena el esfuerzo.