Eligiendo ser voluntario, o mejor dicho, teniendo que hacerlo para no quedarme sin plata mientras viajaba por Ecuador, fue una de las mejores decisiones que podía haber tomado. A través de oportunidades que parecían al azar--Katarma en Galápagos,Sueños del Mar en Puerto Cayo--de alguna manera terminé en el lugar que llamé hogar: Cuenca. Si te gustaría leer sobre mi experiencia enGalápagos hacé clic aquí. Para leer sobrePuerto Cayo en la costa hacé clic aquí. Bueno, pasando a Cuenca - acá te cuento cómo sucedió: me fui de Puerto Cayo a pesar de que querían contratarme como gerente, porque quería conocer Cuenca antes de irme a Perú en el último mes de mi viaje. Llegué una noche de miércoles. Había hecho una reserva en La Cigale y, habiendo llegado y dejado mis bolsas, bajé a comer en el restaurante. En cuestión de momentos, un tipo (que después resultó ser el rey de los tiburones*) me invitó a ir a bailar salsa en La Mesa. Para hacerte el cuento corto--conocí a otro tipo ahí que después me presentó a Claudio, el dueño del Hostal Yakumama. Llevaba solo 24 horas en Cuenca en ese momento, pero fue suficiente para saber que necesitaba más tiempo acá del que había planeado originalmente, así que casualmente le pregunté a Claudio si necesitaba voluntarios, a lo que él emocionado me respondió "¡Sí! ¡Necesitamos uno ahora!"
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Cómo ser voluntario en Ecuador fue la mejor decisión que tomé
Elegir ser voluntario, o más bien tener que hacerlo para no quedarse sin plata mientras viajaba por Ecuador fue una de las mejores decisiones que pude haber...
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